Yo también he observado eso: parece tratarse, según mi opinión, de la peor manera de la felicidad, la que se extrae de la contemplación de la desgracia ajena.
Un fuerte abrazo,
P
Alabados sean los que por hacer un chiste se pegan un tiro.
Poseeran nuestras risas y aplausos por su excelso sentido del humor negro. Que buena entrada Pablo, no importa la autoría, es un golazo mesiánico. ( de Messi.)
“No sé como he venido a parar aquí: // Yo corría contento // Con el sombrero en la mano derecha // Tras una mariposa fosforescente // Que me volvía loco de dicha // Cuando de pronto zas un tropezón // Y no sé que paso con el jardín // El panoramo cambió totalmente: // Estoy sangrando por boca y narices // Realmente no sé lo que paso // Sálvenme de una vez // O dispárenme un tiro en la nuca.” N.Parra
A alguien que escribe esto, un servidor no dudaría ni un momento en hacerle un arroz de montaña.
No, gracias a ti por servir de vehículo a la obra de don Nica. Yo la desconozco profundamente, como casi toda la poesía, y créeme si te digo que cada vez me da más vergüenza. Menos mal que en Onetti también hay harto poema en prosa.
Abrazos iguales y curiosos (¿qué es arroz de montaña y en qué se distingue de una montaña de arroz?)
P
El mundo está lleno de precipitados y de precipitantes. Sí, sé que es una visión pesimista pero es lunes por la mañana, supongo que me comprendes.
Un abrazote, Víctor.
P
El lunes por la mañana es el mejor momento para ser optimista.
Por tanto, como decimos en el laboratorio, hay que descartar el precipitado y recoger el sobrenadante.
Sé bueno.
El arroz de montaña es aconsejable acompañarlo con un digestivo de altura. Quedando lejanas e inaccesibles, dado el hielo salarial, las gambas y los centollos, se le da sentido a dicho arroz con costilla de cerdo y otras exquisiteces provenientes de ese animal prodigioso y nunca suficientemente alabado. Todo ello se suele camuflar con alguna pincelada de judías verdes u otras verduras para engañar convenientemente a las analíticas.
Si se os ocurre venir por estas pendientes, mi querido lejano idéntico, dalo por hecho (el arroz, me refiero).
Por lo que dices, me suena al arroz a banda que se hace en el interior de Valencia. Supongo que el arroz en sí lo importáis aunque conozco una variedad que se produce en Canadá (quizás en Andorra podría cultivarse). Creo que se llama algo así como arroz salvaje pero no me hagas mucho caso.
Abrazos fuertes y gracias por la invitación, gemelo de mi corazón (casi podría llamarte ventrílocuo), me la guardo para cuando se den mejores circunstancias,
P
Pablo González Cuesta (Pablo Gonz) es un escritor español nacido en Sevilla (1968) y radicado en Valdivia (Chile) desde el año 2001. Hasta los tres años, vivió en Sao Paulo (Brasil) y a esa edad su familia se trasladó a Barcelona, donde permaneció hasta 1976. El siguiente destino fue Madrid, donde pasó la mayor parte de su infancia y su juventud, con un lapso de casi un año (1991-1992) en Múnich (Alemania). En este mismo periodo se produjo su definitivo acercamiento a la literatura, siendo sus primeras referencias literarias Gabriel García Márquez, Eduardo Mendoza, León Tolstoy y Stefan Zweig. Tiene cinco novelas publicadas: 1996: “La pasión de Octubre” (ed. Alba, Barcelona). 1997: “Experto en silencios” (ed. Bitzoc, Palma de Mallorca, España). 1998: “Los hijos de León Armendiaguirre” (ed. Planeta, Barcelona). 2008: “Libertad” (ed. Uqbar, Santiago de Chile). 2008: “Mío” (ed. Carisma, Badajoz, España). “La saliva del tigre. Minificciones” es su último libro (2010).
20 enero, 2012 a las 9:19
Lo leí hace más de un mes y todavía estoy riéndome.
Gracias, don Nica.
PABLO GONZ
20 enero, 2012 a las 9:21
Grande Parra. No me separo de sus Poemas para combatir la calvicie.
20 enero, 2012 a las 9:34
Uf, una de mis tareas pendientes (me refiero a leer los poemas, no a combatir la calvicie).
Abrazos fuertes,
P
20 enero, 2012 a las 10:25
Ah, nada mejor para comenzar la mañana del viernes con una sonrisa como esta. Gracias a vos, Pablo.
Feliz fin de semana
Besos!
20 enero, 2012 a las 10:40
Igualmente, Patricia. Que lo pases muy bien, amiga.
Besos,
P
20 enero, 2012 a las 10:33
Pablo, es cierto que hay ociosos que se pasarían o se pasan la vida observando la cotidianidad de los demás. Pobres o no.
Un abrazo.
20 enero, 2012 a las 10:41
Pues que tengan cuidado para que no les caiga un suicida encima.
Abrazos fuertes,
P
20 enero, 2012 a las 17:13
¿Esto lo dijo Don Nicanor Parra o Charlie García?
Tengo mis dudas, Don Pablo.
Un abrazo confundido.
21 enero, 2012 a las 9:51
Yo lo leí en una antología de frases célebres de Nicanor Parra. No respondo por la profesionalidad del compilador.
Un fuerte abrazo,
P
20 enero, 2012 a las 17:13
El morbo e sel morbo. Y parece que la gente nunca se cansa.
21 enero, 2012 a las 9:52
Yo también he observado eso: parece tratarse, según mi opinión, de la peor manera de la felicidad, la que se extrae de la contemplación de la desgracia ajena.
Un fuerte abrazo,
P
20 enero, 2012 a las 18:52
Siempre hay tanto mirón…
21 enero, 2012 a las 9:52
Y eso que Nicanor no es ninguna tía buena.
A ver si esta tarde nos vemos en Sol.
Abrazos muchos,
P
20 enero, 2012 a las 19:59
Abrazo…feliz fin de….
21 enero, 2012 a las 9:53
Igualmente, Rosio. Hazle un favor a la Humanidad: cuidate mucho.
P
21 enero, 2012 a las 13:59
piensa tardar mucho? mi tiempo de ocio no es infinito.
21 enero, 2012 a las 15:10
Nada, el ratito de caer.
21 enero, 2012 a las 15:25
Claro, lo hago cada dia…sin fin, soñando. Abrazos volantes!!
21 enero, 2012 a las 15:30
Pues a soñar se ha dicho.
Abrazos enormes,
P
22 enero, 2012 a las 2:21
Alabados sean los que por hacer un chiste se pegan un tiro.
Poseeran nuestras risas y aplausos por su excelso sentido del humor negro. Que buena entrada Pablo, no importa la autoría, es un golazo mesiánico. ( de Messi.)
22 enero, 2012 a las 10:41
Se debe al genio de don Nicanor Parra, de quien por fortuna se habla cada vez más.
Un abrazo,
P
22 enero, 2012 a las 19:16
“No sé como he venido a parar aquí: // Yo corría contento // Con el sombrero en la mano derecha // Tras una mariposa fosforescente // Que me volvía loco de dicha // Cuando de pronto zas un tropezón // Y no sé que paso con el jardín // El panoramo cambió totalmente: // Estoy sangrando por boca y narices // Realmente no sé lo que paso // Sálvenme de una vez // O dispárenme un tiro en la nuca.” N.Parra
A alguien que escribe esto, un servidor no dudaría ni un momento en hacerle un arroz de montaña.
gracias, querido igual, por traerlo a tu casa.
23 enero, 2012 a las 7:52
No, gracias a ti por servir de vehículo a la obra de don Nica. Yo la desconozco profundamente, como casi toda la poesía, y créeme si te digo que cada vez me da más vergüenza. Menos mal que en Onetti también hay harto poema en prosa.
Abrazos iguales y curiosos (¿qué es arroz de montaña y en qué se distingue de una montaña de arroz?)
P
22 enero, 2012 a las 22:07
¡No te precipites!
(juzgándome ocioso)
Un fuerte abrazo & keep’m coming, man
23 enero, 2012 a las 7:53
El mundo está lleno de precipitados y de precipitantes. Sí, sé que es una visión pesimista pero es lunes por la mañana, supongo que me comprendes.
Un abrazote, Víctor.
P
23 enero, 2012 a las 22:03
El lunes por la mañana es el mejor momento para ser optimista.
Por tanto, como decimos en el laboratorio, hay que descartar el precipitado y recoger el sobrenadante.
Sé bueno.
24 enero, 2012 a las 8:54
Lo pongo en práctica.
Abrazo,
P
23 enero, 2012 a las 11:31
El arroz de montaña es aconsejable acompañarlo con un digestivo de altura. Quedando lejanas e inaccesibles, dado el hielo salarial, las gambas y los centollos, se le da sentido a dicho arroz con costilla de cerdo y otras exquisiteces provenientes de ese animal prodigioso y nunca suficientemente alabado. Todo ello se suele camuflar con alguna pincelada de judías verdes u otras verduras para engañar convenientemente a las analíticas.
Si se os ocurre venir por estas pendientes, mi querido lejano idéntico, dalo por hecho (el arroz, me refiero).
Un abrazo contundente y sin condimentos.
23 enero, 2012 a las 11:43
Por lo que dices, me suena al arroz a banda que se hace en el interior de Valencia. Supongo que el arroz en sí lo importáis aunque conozco una variedad que se produce en Canadá (quizás en Andorra podría cultivarse). Creo que se llama algo así como arroz salvaje pero no me hagas mucho caso.
Abrazos fuertes y gracias por la invitación, gemelo de mi corazón (casi podría llamarte ventrílocuo), me la guardo para cuando se den mejores circunstancias,
P
23 enero, 2012 a las 11:44
Pues no es un arroz pero se le parece: http://es.wikipedia.org/wiki/Zizania