Porque si no, los mensajes puede lanzarlos cualquiera, incluso aquellos a quienes supuestamente van dirigidos.
Un fuerte abrazo de miércoles soleado,
PABLO GONZ
Pablo, y vestirse por los pies, decir siempre la verdad, no esconderse ante los problemas y no sé cuantos dichos más. Todos ellos para decir que siempre hay que responsabilizarse de los hechos de cada uno, sin temor a nada.
Bueno me siento aludida así que hoy empiezo a dar la cara. No me gusta la auto difusión ( de mi parte ), la de los demás la acepto y la disfruto.
Empiezo :
1-Un relato mío forma parte de la selección que hizo IM para los micros del 2011.
2-Llamé a una radio en la cual estaban hablando del tema, leyeron mi relato y salí al aire.
¿Qué te parece? La verdad a mi no me gusta. Pero di la cara
Neli
He de decir, Nélida, que en mi intención no estaba transmitir un mensaje dirigido a ti. Te ha llegado, bueno, como todos los demás que publico aquí. En respuesta a tus puntos, te cuento que es un honor compartir contigo cartel en la antología (nota: ya van 5.289 visualizaciones, lo cual es una pasada); y para mí que hiciste bien en llamar a la radio (todo autor responsable apoya a sus hijos en los primeros pasos).
Abrazos enormes,
P
Lo importante no es dar la cara en sí, sino saber hacerlo. Muchos creen que lo hacen, otros saben que lo hacen, otros saben hacerlo. Después que pasara lo del crucero en Italia estuve pensando sobre esto, cuando alguien mete la pata hasta el fondo lo primero que hace es esconder la mano y si puede la piedra, como si se pudiera esconder un pedazo de barco semi hundido a pocos metros de la costa de un pequeño pueblo…
Para aprender, sin duda. Y si eso ya me dices cuál es la mejor manera.
Abrazos de frente
Hay que saber dar la cara y darla. Dejando al margen el tono irónico de la frase (que viene determinado por la firma), pienso yo también que sí, es difícil dar la cara, pero no imposible, supongo que una cuestión de práctica como todo lo demás.
Abrazos también,
P
Pocos son los que la dan. O tiran, efectivamente, la piedra e intentan esconder el brazo. Pero siempre hay quien ayuda a que se vea ese brazo escondido, sacarlo a la luz. La cuestión es que no todo el mundo está dispuesto a verlo. El miedo es un anestésico de la justicia. Miedo al bofetón, miedo a que se le aparte de un círculo de poder, a recibir prebendas, miedo a quedarse solo.
Pablo González Cuesta (Pablo Gonz) es un escritor español nacido en Sevilla (1968) y radicado en Valdivia (Chile) desde el año 2001. Hasta los tres años, vivió en Sao Paulo (Brasil) y a esa edad su familia se trasladó a Barcelona, donde permaneció hasta 1976. El siguiente destino fue Madrid, donde pasó la mayor parte de su infancia y su juventud, con un lapso de casi un año (1991-1992) en Múnich (Alemania). En este mismo periodo se produjo su definitivo acercamiento a la literatura, siendo sus primeras referencias literarias Gabriel García Márquez, Eduardo Mendoza, León Tolstoy y Stefan Zweig. Tiene cinco novelas publicadas: 1996: “La pasión de Octubre” (ed. Alba, Barcelona). 1997: “Experto en silencios” (ed. Bitzoc, Palma de Mallorca, España). 1998: “Los hijos de León Armendiaguirre” (ed. Planeta, Barcelona). 2008: “Libertad” (ed. Uqbar, Santiago de Chile). 2008: “Mío” (ed. Carisma, Badajoz, España). “La saliva del tigre. Minificciones” es su último libro (2010).
25 enero, 2012 a las 8:42
Porque si no, los mensajes puede lanzarlos cualquiera, incluso aquellos a quienes supuestamente van dirigidos.
Un fuerte abrazo de miércoles soleado,
PABLO GONZ
25 enero, 2012 a las 9:40
Eso es predicar con el ejemplo, jajaja
Muy buen hiperbreve. Irónico. jajja
Un saludo indio
25 enero, 2012 a las 10:57
Es la inconsecuencia misma, mal tan común.
Abrazos de humo,
P
25 enero, 2012 a las 9:52
Sí. Y no esconder la mano cuando tiramos la piedra que rompe el cristal, aunque sea el de nuestra propia ventana, claro que sí!!
Abrazos sonrientes.
25 enero, 2012 a las 10:57
En todo caso, es mucho mejor tirar la piedra y esconder la mano que tirar la mano y esconder la piedra.
Abrazuelos,
P
25 enero, 2012 a las 11:10
Pablo, y vestirse por los pies, decir siempre la verdad, no esconderse ante los problemas y no sé cuantos dichos más. Todos ellos para decir que siempre hay que responsabilizarse de los hechos de cada uno, sin temor a nada.
Buen anónimo.
Un fuerte abrazo.
25 enero, 2012 a las 11:11
Me apunto los consejos, Nicolás.
Abrazo enorme,
P
25 enero, 2012 a las 11:31
Bueno me siento aludida así que hoy empiezo a dar la cara. No me gusta la auto difusión ( de mi parte ), la de los demás la acepto y la disfruto.
Empiezo :
1-Un relato mío forma parte de la selección que hizo IM para los micros del 2011.
2-Llamé a una radio en la cual estaban hablando del tema, leyeron mi relato y salí al aire.
¿Qué te parece? La verdad a mi no me gusta. Pero di la cara
Neli
25 enero, 2012 a las 11:51
He de decir, Nélida, que en mi intención no estaba transmitir un mensaje dirigido a ti. Te ha llegado, bueno, como todos los demás que publico aquí. En respuesta a tus puntos, te cuento que es un honor compartir contigo cartel en la antología (nota: ya van 5.289 visualizaciones, lo cual es una pasada); y para mí que hiciste bien en llamar a la radio (todo autor responsable apoya a sus hijos en los primeros pasos).
Abrazos enormes,
P
25 enero, 2012 a las 12:26
Lo importante no es dar la cara en sí, sino saber hacerlo. Muchos creen que lo hacen, otros saben que lo hacen, otros saben hacerlo. Después que pasara lo del crucero en Italia estuve pensando sobre esto, cuando alguien mete la pata hasta el fondo lo primero que hace es esconder la mano y si puede la piedra, como si se pudiera esconder un pedazo de barco semi hundido a pocos metros de la costa de un pequeño pueblo…
Para aprender, sin duda. Y si eso ya me dices cuál es la mejor manera.
Abrazos de frente
25 enero, 2012 a las 12:32
Hay que saber dar la cara y darla. Dejando al margen el tono irónico de la frase (que viene determinado por la firma), pienso yo también que sí, es difícil dar la cara, pero no imposible, supongo que una cuestión de práctica como todo lo demás.
Abrazos también,
P
25 enero, 2012 a las 13:09
Es verdad, estoy de acuerdo, besos
25 enero, 2012 a las 14:10
Besos, Celia. Muy agradecido,
P
25 enero, 2012 a las 13:47
Te lo vuelvo a decir por aquí, aprovechando mi visita. Éste es muy bueno. Te reto a que escribas una selección de citas apócrifas. Abrazos.
25 enero, 2012 a las 14:23
Muchas gracias, Víctor. No sé si recogeré el guante pero seguro que lo miro con intensidad.
Abracísimos,
P
25 enero, 2012 a las 14:15
“Hay que saber”, o sea, darla sin que te la rompan, jaja.
Besos
25 enero, 2012 a las 14:45
Es que si la cara se da mal, podemos correr muchos riesgos.
Abracísimos, Susana.
P
25 enero, 2012 a las 14:35
No sé si reírme o dejar de hacerlo jajajaja.
25 enero, 2012 a las 15:21
Por tu salud te recomiendo ambas cosas.
Abrazos enormes,
P
25 enero, 2012 a las 19:13
Pocos son los que la dan. O tiran, efectivamente, la piedra e intentan esconder el brazo. Pero siempre hay quien ayuda a que se vea ese brazo escondido, sacarlo a la luz. La cuestión es que no todo el mundo está dispuesto a verlo. El miedo es un anestésico de la justicia. Miedo al bofetón, miedo a que se le aparte de un círculo de poder, a recibir prebendas, miedo a quedarse solo.
Buena entrada, sí señor.
Abrazos justicieros.
26 enero, 2012 a las 8:41
Abrazos justicieros, Lola, y no añado ni quito una coma a lo que dices.
P
25 enero, 2012 a las 21:40
Si, y normalmente te la suelen partir…
Besos desde el aire
26 enero, 2012 a las 8:42
Habrá que dar la cara de lejitos.
Besos,
P
31 enero, 2012 a las 18:29
dar la cara es esencial, si no quieres que te cojan de culo.
1 febrero, 2012 a las 8:54
La otra opción es huir más deprisa.
Abrazos,
P