HOMENAJES LITERARIOS/37
10 febrero, 2012
DESCOMPOSICIÓN
El cimborrio se desploma con un corto estruendo. Llueve sobre el crucero por primera vez en mil años. Gotas enormes. El techo de las naves se hunde entre polvo de carcoma y telarañas. Los arbotantes se quiebran. Las vidrieras estallan. Los muros se licúan. ¿Oíste el ronco desmayo de la torre? Mañana será la otra. Contra el montón de cascajo que el tiempo convierte en duna. Mira, un tuareg. Montado en. Un camello. Me. Cá. Ni. Co.
PABLO GONZ
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10 febrero, 2012 a las 7:58
Yo, esto, tendría que mandarlo a analizar porque no sé si es un microrrelato. No me cabe duda de que es literatura hiperbreve pero de ahí en adelante, me pierdo.
Bueno, un abrazo teórico-práctico,
P
10 febrero, 2012 a las 9:29
Quién sabe Pablo. Yo, como Sócrates, solo sé que no sé nada, no sé cómo debería llamarse esta Ley pero sería algo así como: cuanto más sé menos sé
Abrazo ignorante
10 febrero, 2012 a las 14:02
Ya somos dos. Creo.
10 febrero, 2012 a las 8:08
Pues Pablo, que me acabas de alegrar el día, así sin café y todo que estoy a estas horas.
Gracias muchas
Abrazo
Me lo pido, me lo quedo
10 febrero, 2012 a las 9:01
Un besazo, Rosana. Me alegro con tu alegría.
P
10 febrero, 2012 a las 9:27
[...] Pablo Gonz me ha dedicado su homenaje literario número 37. [...]
10 febrero, 2012 a las 14:04
Y además le manda este beso,
P
10 febrero, 2012 a las 10:30
Pablo, menos analizar y más escribir. Yo no soy teórico de las leyes del microrrelato, pero si puedo afirmar como lector, que he disfrutado con esa realidad que presentas y ese giro final. Tiene sentido del humor y eso aún es gratis, ¿no?
A seguir así. Un fuerte abrazo.
10 febrero, 2012 a las 14:05
Sigo adelante, pensando con las tripas. Quizás por el hecho de haber sido operado ando con los pensamientos un tanto revueltos.
Abrazos, Don Nicolás.
P
10 febrero, 2012 a las 11:25
Yo tampoco sé qué es Pablo, pero se disfruta como dice Nicolás. La imagen de la lluvia sobre el crucero es preciosa. Y felicidades a Rosana que se merece todos los homenajes, pequeños y grandes.
Abrazos
10 febrero, 2012 a las 14:06
Gracias, Rocío. Ya sé que andas por Madrid. Creo que esta tarde podremos vernos.
Abrazotes,
P
10 febrero, 2012 a las 12:47
Que analicen los críticos, Pablo. Yo como lectora me dedico a disfrutarlo. Y como intento de narradora, a desentrañarlo. Eviscerarlo. De los grandes microrrelatistas es como aprende a escribir microrrelatos (no leyendo teoría).
Pablo, Rosana, abrazos!
10 febrero, 2012 a las 14:06
Gracias, Patricia. La literatura alimentándose a sí misma sin pasar por la digestión matemática. Dejemos ese trabajo a los críticos y estudiosos.
Un abrazo contante y sonante,
P
10 febrero, 2012 a las 13:47
Sin palabras, no hay exis que val. Pues eso.
Abrazxos
10 febrero, 2012 a las 14:07
Te agradexco tu comen, Gem.
Besazos,
P
10 febrero, 2012 a las 15:10
Me gusta mucho. Me lleva por delante con todas sus imágenes, ruidos, caídas y recortes.
Un acierto, habida cuenta de quién es la homenajeada.
Besos a ambos.
10 febrero, 2012 a las 15:14
Gracias, Susana. Besos para ti, mucho más constructivos.
P
10 febrero, 2012 a las 16:43
Y qué más da si es micro o no. Es una gozada o sí. Bonito homenaje a Roxie. Y una medida precisión en el engranaje de cada frase con su imagen.
Go. Nza. da.
Abrazo de paseo madrileño y de largas conversaciones tan breves.
10 febrero, 2012 a las 16:46
Es verdad: no debería importarme. Lo escribí con el estómago (agujereado por la laparoscopia) y con eso debería bastarme. Luego seguimos conversando, G.
Abrazos enormes,
P
10 febrero, 2012 a las 18:11
Es un texto original y surrealista. Me encanta la imagen del tuareg montado en un camello mecánico.
Un abrazo.
11 febrero, 2012 a las 19:07
Gracias, Sara.
Un abrazo muy fuerte,
P
10 febrero, 2012 a las 18:30
Me pierdo en lo que respecta al homenaje dado que no conozco a Rosana y no puedo hilarlo.
Por lo demás, sin poder decir qué es, puedo afirmar que se deja disfrutar.
Un abarzo despistado, Dom Pabo.
11 febrero, 2012 a las 19:09
No hay un hilo necesario entre el micro y la homenajeada. Le dedico este micro porque me gusta casi tanto como los suyos.
Un fuerte abrazo, don Pedro.
P
10 febrero, 2012 a las 19:01
¡Qué bonito! A mí también me gustaría, esto, ver un tuareg.
Mil besos estrellados.
11 febrero, 2012 a las 19:09
Dos mil regresan para Vos, Lola.
P
10 febrero, 2012 a las 22:51
Yo como no se de nada, solo puedo decir si me gusta o no me gusta y este me ha gustado. Como ha dicho Rocío la imagen de la lluvia colándose, calando esa sequía interna de mil años me encanta. Muy visual. E imaginarme al tuareg me ha hecho sonreír y eso es de agradecer siempre.
Besos desde el aire
11 febrero, 2012 a las 19:11
Muchas veces no se nos impone definir por qué nos gusta una obra literaria. Basta con sentirlo.
Un fuerte abrazo, Rosa.
P
10 febrero, 2012 a las 23:52
Sea lo que sea, ya lo decidirán los que saben, yo lo he disfrutado y siendo el homenaje para quien es, pues mucho más.
Besitos
11 febrero, 2012 a las 19:12
La literatura es una cosa: los teóricos construyen una representación o teoría que trata de abarcarla. A la fuerza esa teoría es más simple que la realidad que representa.
Un fuerte abrazo,
P
11 febrero, 2012 a las 11:38
A mí tanta clasificación me parece que sólo sirve para que unos cuantos vivan de la crítica barata, sin más. Se que el relato me parece que presenta unas imágenes bellísimas. Vamos, que me gusta y me la trae floja si los puristas lo quieren llamar microrrelato o no.
11 febrero, 2012 a las 19:13
Los teóricos se dedican a clasificar: su trabajo les satisface. Lo que un escritor no puede permitir es que esas clasificaciones lleguen a afectar su trabajo.
Un fuerte abrazo,
P
11 febrero, 2012 a las 12:19
Bueno, como han dicho por ahí, quizás nos perdemos algo los que no conocemos a la homenajeada, pero aun así, el relato tiene tanta fuerza en las imágenes descritas que te llega aunque no entiendas y creo que esa es realmente la belleza de las cosas ¿no?… cuando te llegan…
Touchée, Pablo…
11 febrero, 2012 a las 19:14
La gran aspiración de todo artista: que sus obras logren llegar a los demás, que sean en efecto vehículo de comunicación.
Feliz, pues, te mando mil besos,
P
11 febrero, 2012 a las 16:33
cojo. nu. do.
11 febrero, 2012 a las 19:14
Zen.Kiu.
11 febrero, 2012 a las 17:24
Hermano distinto pero igual, déjame que pruebe con una frase para la más que dudosa posteridad: con las etiquetas apenas se alivian los eunucos del malestar que su siempre postergada actividad reproductiva les produce.
Confío, dado lo mucho que nos une y lo poco que nos separa, en tu perdón.
Un abrazo casi avergonzado
11 febrero, 2012 a las 19:16
Bueno, no soy quien para perdonar, ni para juzgar. Comprendo a quienes viven clasificando: supongo que lo hacen por necesidad. Mi obligación como artista es pasarme las fronteras por esa parte que vulgarmente se llama el culo. Y eso hago, gemelo de mi corazón.
Abrazo tu soltura y la celebro,
P
11 febrero, 2012 a las 20:46
Qué bueno! yo he disfrutado muchísimo con esa lluvia que cae con furia ahogando la sequía de mil años; la imagen que dibujas es genial! Enhorabuena, Pablo y merecidísimo homenaje a Rosana: por algo es la Reina de nuestro jardín de arañejas tejedoras
11 febrero, 2012 a las 20:55
Muchas gracias por tu comentario, Carmen. Te entrego oficialmente la corona de flores y el vasito de agua de coco.
Bienvenida por estos lares,
P
13 febrero, 2012 a las 12:37
Gracias por la bienvenida; me lo quedo todo
13 febrero, 2012 a las 12:40
Como se dice en Chile, lleve nomás.
Otro abrazo,
P
13 febrero, 2012 a las 9:15
Pues a mí si que me parece un microrrelato literario. Para mi esto texto que haga pensar y que me produzca sensaciones es literatura. Claro que esta definición es corta: un prospecto farmacéutico no es un micro, pero me hace pensar y produce pánico.
Pero este relato que se salta al final las normas ortográfica si que debe ser literatura, precisamente por eso. No solo muestra la descomposición por la naturaleza de las ideologías castradoras y sus representaciones humanas, si no también la de las leyendas heroicas-románticas que envuelven a los Tuareg. El final muestra la sorpresa, pasa de ser papel escrito a ser hablado. Me gusta.
13 febrero, 2012 a las 9:22
Me encanta escuchar los ecos de mi prosa. Muchas veces se producen interpretaciones insospechadas por mí, modos de lectura de los micros que jamás habría imaginado. Eso demuestra que ellos son entes vivos y propios. Los observo con creciente sorpresa.
Muchas gracias por tu comentario, Ximens.
Un fuerte abrazo,
P
PD.: Por un error administrativo, aún no había incorporado tu blog en la lista. Ya está subsanado. Pasaré a visitar tus montes.
13 febrero, 2012 a las 14:01
Puedes apuntarlo entre los efectos secundarios de la venócula. Si te sigue pasando lo convertimos en pauta.
Me ha parecido… delicioso.
Ab. Ra. Zos
a ti y a Rosana
13 febrero, 2012 a las 15:42
Pues no descarto la posibilidad de que una modificación orgánica tenga su efecto en los productos literarios.
Seguiremos en observación.
Abracísimos,
P