LENGUA DE TORTUGA/5

23 junio, 2010

DINIO, EL ACUMULADOR

Comenzó recogiendo maravillas naturales por las playas de Niebla: una concha de extraño brillo, la pinza perfecta de una jaiba, formas caprichosas de algas secas… Pero un sabio le explicó un día que la belleza es algo subjetivo, por lo que Dinio empezó a incluir en su colección objetos que le parecían feos: una rama de pino a medio podrir, un trozo de hueso muy blanco, algo parecido a una cagarruta… También tapones, botellas y zapatos pues el mismo sabio le dijo que los objetos artificiales son en realidad naturales, ya que los hombres, quienes los producen, son tan naturales como las sustancias a partir de las que los producen. De modo que nuestro hombre, entre unas cosas y otras, acumuló en su cabaña tal cantidad de objetos que apenas podía moverse por ella, y tuvo que acudir de nuevo al sabio: «¿Y ahora qué hago con todo esto?» «Llévalo de vuelta a la playa». Y así fue como Dinio, el acumulador, adquirió la mayor colección imaginable: la que componen todos los objetos que moran en todas las playas del mundo.

PABLO GONZ

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27 comentarios to “LENGUA DE TORTUGA/5”

  1. pablogonz Says:

    En el cielo de Valdivia se ven retazos celestes. Nunca había visto nubes de ese color.
    Un fuerte abrazo a todos,
    PABLO GONZ

  2. pfmendez Says:

    Chapeau Pablo 🙂 Un saludo.


  3. Me quedé pensando en ese afán, que muchos tenemos, por guardar las cosas que nos parecen bellas. Es como prepararse para la escasez de la guerra.
    Hasta que llega una mudanza y algunas cosas deberán perder su belleza por falta de espacio.
    Saludos amigo!

    • pablogonz Says:

      Claudia, me alegro de que este micro haya servido de excusa para una reflexión. Los budistas han cultivado desde siempre el desapego y creo que esa es una de las cosas que los occidentales podemos aprender de oriente.
      Un fuerte abrazo,
      PABLO GONZ

  4. Ana Says:

    Yo estoy pensando que si el sabio hubiera enviado a Dinio a reciclar cada cosa, quizá hoy las playas no estarían llenas de bolsas de plástico, chapas, cristales, zapatos rotos y viejos, colillas de cigarros… y solo encontraríamos conchas, piedras, agua, caracolas, algas…
    Pero no le echaré la culpa al sabio de la estupidez humana.

    • pablogonz Says:

      Los objetos que afean las playas son, mal que nos pese, objetos naturales pues los hicimos los hombres a partir de sustancias naturales. Creo que para ser verdaderamente ecologistas, primero debemos comprendernos como parte inextricable del universo. Luego, podremos tomar una posición estética en ese espacio.
      Un abrazo,
      PABLO GONZ

  5. Jesús Says:

    Sí, hasta en lo más feo, puedes encontrar un príncipe o una princesa, y además rubios y con ojos azules. Creo que me desperté irónico, o no dormí bien o…, no sé. No me gusta nada acumular, la verdad.

    Un saludo,

  6. Nani Says:

    Yo podría llegar a ser otra Dinio, ¡me gusta guardar todo lo que me llama la atención!, lo malo de esto es que a final tienes que desprenderte de ciertos objetos, ya que no queda espacio para tanta cosa. ¡ay que ver como somos los seres humanos!

    Bonito relato Pablo.

    Besos muchos.

  7. Su Says:

    Sí, todos los objetos salen de la mano del hombre, de la naturaleza, pero a ver si esa mano sabe lo que hacer con los que hacen daño a la naturaleza donde vive.
    Saludos

    • pablogonz Says:

      A la forma de las leyes se llega o por acuerdo común o por imposición de unos pocos. Ojalá que se logren articular las normas oportunas para que podamos seguir viviendo en este planeta. Pero hay algo seguro, a la Naturaleza con mayúsculas no le importa nada de lo que nosotros hacemos, si destruimos o no, si protegemos o no… Ella es el resultado de las fuerzas universales. No desea nada.
      Un fuerte abrazo, Su, y gracias por hacer un comentario tan sugerente.
      PABLO GONZ

  8. Víctor Says:

    ¿Dinio o Diógenes, Pablo? Parece un claro ejemplo de síndrome del segundo…

    Te dejé un mail en tu correo, Pablo. Saludos y espero que ya te hayas recuperado del Vendaval.

    • pablogonz Says:

      Y a lo mejor me inspiré, sin darme cuenta, en lo del Síndrome de Diógenes. Por cierto, una enfermedad muy fértil literariamente hablando.
      Gracias por tu mail que ya contesté. Y un fuerte abrazo,
      PABLO GONZ


  9. Genial el micro. No tener nada y tenerlo todo. Un buen pensamiento para esta tarde de locura de escribano.
    Sobre el guiño a Cofiñal que me comentabas ayer fue algo que hice sobre la marcha durante el Vendaval. Me lo sugirió la foto tuya que pusiste en el blog. Pensaba en tanta gente que me he ido encontrando por todo el mundo y que de alguna forma han salido de aquí, de estas montañas, de estas riberas, de estos llanos. Cómo algún día se fueron las palabras de estos filandones, pero que de alguna forma siguen sonando en sitios tan lejanos como Valdivia.
    Un abrazo, Pablo

    • pablogonz Says:

      Hermosa la imagen, Alberto, de esa tierra preñada de palabras que van esparciéndose por el mundo. Me siento muy honrado de descender de esos lugares donde primero se habló nuestra maravillosa lengua.
      Un fuerte abrazo,
      PABLO GONZ

  10. Torcuato Says:

    Mal de nuestros días. Acumular, acumular.
    Un abrazo.

    • pablogonz Says:

      A ver si a fuerza de cuentos y poemas logramos que ese gesto tan propio de nuestros días afloje un poco su presencia entre nosotros.
      Un abrazo, Torcuato, y gracias por tu visita y tus comentarios.
      PABLO GONZ


  11. Es una buena forma de acumular, la de devolver luego las cosas a su lugar original. Así siempre te caben más y más en la colección. El sabio era realmente muy sabio 🙂

    • pablogonz Says:

      Es que nosotros entendemos por poseer situar cosas más acá de las fronteras de nuestra casa. Si pensamos que todo el universo es nuestra casa, nos daremos cuenta de que somos propietarios de todas las cosas. Obviamente de manera compartida.
      Un abrazo, Virginia, y gracias por tu visita.
      PABLO GONZ

  12. Nélida Magdalena Gonzalez de Tapia Says:

    Me parezco de alguna manera a Dinio. Solo que cuando amontono demasiado me tiran todo y yo me enojo.Para mi forma de pensar, cada cosa tiene algo detrás, es decir su historia.Si encontramos por ejemplo una silla tirada en la calle. ¿Pueden imaginarse la historia que puede haber detrás de ella? Miles. Un saludo muy grande , muy bueno lo q

  13. Nélida Magdalena Gonzalez de Tapia Says:

    Me encantó. Yo soy un Dinio también. Me encanta guardar cosas. Además si veo cosas tiradas en la calle, suelo imaginarme una historia detrás. Cada objeto lleva una detrás. Muy bueno lo tuyo. Saludos Neli ♣

    • pablogonz Says:

      Muchas gracias por tu visita, Neli. Y por tu comentario. Imaginar qué hay detrás de una silla tirada en la calle es una de las tareas principales de todo escritor.
      Un fuerte abrazo,
      PABLO GONZ

  14. Revangel Says:

    Hay mucha ternura en este cuento.
    ¡Sol!


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