LA SALIVA DEL TIGRE/69

23 noviembre, 2011

COSAS QUE NO PUEDO OLVIDAR

Levantarme muy temprano, ponerme el uniforme, despertar a Pablito, lavarle la cara, vestirle, buscar algo de comer en la cocina, recoger las carteras, salir de casa sin hacer ruido, cruzar el descampado, ir por la orilla de la carretera hasta el colegio, esperar a que abran, saludar a la portera, dejar a Pablito en su clase, ir yo a la mía, aprender muchas cosas, reírme cuando la Consu diga algo gracioso, saltar saltar saltar a la comba durante todo el recreo, volver a clase, aprender más cosas, recoger a Pablito, llevarlo al súper para que coma algo, jugar con él en el parque hasta que empiece a oscurecer, ir a casa de la Maruja, decirle que todo está bien y pedirle que se quede un rato con Pablito, volver a casa, mirar a mamá sin mirarla, encerrarme en mi habitación hasta que llegue papá, escuchar los gritos, ir a comprar más cerveza, recibir una paliza por si acaso, esperar a que se queden dormidos, salir de casa sin hacer ruido, ir a donde la Maruja, recoger a Pablito, llevarlo a casa en brazos, desvestirlo, meterle en la cama, darle un beso, dormirme sin llorar.

PABLO GONZ

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66 comentarios to “LA SALIVA DEL TIGRE/69”

  1. pablogonz Says:

    Amaneció lluvioso.
    Besos,
    P

  2. Jesus Says:

    Lo veía venir, lo veía venir y pensaba, “venga, Pablo, da un volanzazo, no la dejes estrellarse” pero uno no siempre es el dueño de sus textos, sus textos se apoderan de él.

    Abrazos


  3. Y en tu micro también llueve o, más bien, hay tormenta.
    Un beso para los tres, pero más fuerte para tu protagonista y para Pablito (No sé cual de los dos me gusta más)


  4. AHHHHHH!!!!
    Escribo la exclamación que me salió del alma.
    Sólo eso,Pablo. Y mi admiración por tu trabajo.

    Un beso (Suavecito, que no despierten los niños)

  5. Enmascarado Says:

    Aunque el cielo pueda esperar, ya lo tienes ganado.
    Saludos.

  6. Paloma Says:

    Uff, la piel de gallina.Aún así ha sido como siempre un placer leerte.

    Abrazos, muchos abrazos.

  7. Susana Camps Says:

    Conmovedor por el contenido, doloroso por el puñetazo que propina el lenguaje directo y la sucesión de imágenes.
    Una lectura incómoda.

  8. Rosa Says:

    Uffffff, Pablo, me has dejado arrugadita el alma.
    Duele, duele la tranquilidad con la que narras esta terrible lista de cosas que no puede olvidar tu protagonista.

    Besos desde el aire

    • pablogonz Says:

      No es tranquilidad, Rosa, sino horizontalidad. Es un relato estepario para un tema muy árido. Creo que le va bien. Por otro lado, esta lista de cosas que el o la protagonista no puede olvidar pueden ser tareas cotidianas o recuerdos.
      Un fuerte abrazo,
      P

  9. Rosìo Says:

    Sabia que algùn dia te iba a leer algo asì…acepto el llanto y los recuerdos que me provoca…
    Lo llevo a mi muro, no puedo evitar compartilo…besito.
    p.d. ¿Si dije que me gusto?

    • pablogonz Says:

      Es una historia triste, sí, pero lo más triste es que cada día se reproduce en millones de hogares del mundo. Llévalo a tu muro y cuélgalo bien alto. Que se lea, que levante ronchas, que duela si tiene que doler. Los artistas tenemos la obligación (también) de conjurar ciertos temas escabrosos.
      Un abrazo fuerte,
      P

  10. No Comments Says:

    Este micro denuncia una realidad abominable. Pienso en cuántos Pablitos habrá repartidos por el mundo, cuántas otras protagonistas de una realidad apestosa… Duele y no por el tono empleado sino por el fondo, por saber qué no sólo es ficción.
    Se puso a llover a mi alrededor, también.

    Un saludo indio

    • pablogonz Says:

      Aquí en Chile te puedo asegurar que hay muchísimos Pablitos. El Sistema (ese síndrome atroz de nuestro tiempo) proporciona sueldos cada vez menores. Padre y madre deben trabajar durante muchas horas y los niños quedan solos en casa (o fuera de ella). El tema de fondo de este micro es el sacrificio de la familia en las aras de la ambición.
      Un abrazo para que soportes la lluvia un poquito,
      P


  11. Bueno, pobre. Solo me faltó escuchar el sonido de un reloj despertador que ya anuncia el comienzo de un nuevo día.

    Saludos, Pablo.

  12. Pedro Says:

    Duro, duro, duro. Golpea como un mazo que daña nuestras malas conciencias.

    ¿Cuántos Pablitos habremos visto?
    ¿Cuántos nos quedan por ver?

    Y, mientras tanto, ¿qué hacemos por ellos?

    Un abrazo culpable, Sr. Gonz.

    • pablogonz Says:

      Bien, Pedro, muchas preguntas. Tu comentario te confirma como filósofo (ser que se hace preguntas).
      “¿Qué hacer?” es la gran inquietud de todos los revolucionarios también (Chernishevsky, Lenin, etc escribieron libros con ese título). Creo yo que la respuesta es: todo lo que podamos en el entorno en el que nos movemos (escribir esto, leerlo, sensibilizarnos, sensibilizar a otros, tratar de conocer el origen de este problema social (la soledad infantil), impedir que a nosotros (como padres y como hijos) nos suceda lo mismo). Confío en la fuerza de las acciones humanas (escribir es una acción, también publicar) y por eso pongo este micro en el mundo. Es una semilla más de las miles que se lanzan a diario, mi contribución (pequeñísima) a la solución del problema. ¿Pienso que solucionaré algo publicando este micro? Contribuyo a la solución, eso es todo. Soy una célula en un gigantesco cuerpo social pero una célula con conciencia (en primer lugar de su pequeñez). Emito mi señal, cumplo con mi deber, atisbo las posibilidades de hacer más cada día. No cabe la culpa, pues, sino la ardiente paciencia.
      Abrazos fuertes,
      P

  13. Ana Says:

    Me cago en la leche, Pablo. Es un relato doloroso en el que me gustaría subrayar varias cosas, el estilo, la narradora es ella pero como una autómata va y viene por la vida, salvando Pablitos.
    Y el saltar saltar saltar, necesidad donde las haya, de juegos para los niños, sean como sean y nazcan donde nazcan. Muchísimo más si lo que les ha tocado es eso.
    Que sepas que me has hecho llorar
    Abrazos admirados y condolidos con el mundo

    • pablogonz Says:

      Yo creo que este estilo estepario (una enumeración de acciones en infinito) sirve muy bien a la crudeza del tema. La nota que tú destacas (esa necesidad infantil del juego que puede parecer obsesiva) es seguramente donde descansa el corazón de esta muchacha (o muchacho; el género no se especifica).
      Saludo a tus lágrimas, seguramente hermosas.
      P

      • Ana Says:

        Qué curioso… ¿cuántos habremos leído el texto imaginando a una niña? otro punto para tu relato

      • pablogonz Says:

        Ese aspecto del relato está abierto y prefiero que siga así. Hay un par de detalles que pueden permitir pensar que se trata de una niña (el uniforme, su amiga Consu, saltar a la comba) pero no se especifica en ningún momento.
        Ahora sí, un par de abrazos fuertes,
        P

  14. Octavius Bot Says:

    Un escrito genial sobre un tema abominable. Brutalmente conmovedor.

    Un abrazo.

    Octavius Bot


  15. realmente desolador, Pablo. Consigues emocionar con un lenguaje extra descriptivo


  16. Estos textos son muy dificiles de hacer. Me emocionaste. Nunca dejes de saltar a la comba.

    Abrazos para ti y también para Pablito

  17. Nicolás Jarque Says:

    Pablo, sin duda es una vida de esclava que sólo le salva ese Pablito al que sabiamente protege. Me solidarizo con ella y lloro a su lado sin lagrimas.
    Me gustó el relato.
    Un fuerte abrazo.

    • pablogonz Says:

      No lo había visto así pero tú supiste hacerlo: ella (supongamos que es ella) salva a Pablito. Pero Pablito también la salva a ella. ¿Podrías imaginar su vida sin esa ocupación, norte, responsabilidad?
      Abrazos agradecidos,
      P

  18. Sara Lew Says:

    Los niños nos parecen débiles e indefensos, pero cuando existe la necesidad, ellos demuestran una increíble fortaleza, responsabilidad y sentido común. Tu texto me toca especialmente hoy, 23 de noviembre, un aniversario más del terremoto que nos dejó a mis hermanos y a mí (en aquel momento de 9, 7 y 4 años) sin hogar, sin padre y con una madre inválida a la que debíamos cuidar. Y nos arreglamos bastante bien: Nos hacíamos la comida, hacíamos de enfermeros, limpiábamos la casa, íbamos solos al colegio, hacíamos siempre los deberes y sacábamos buenas notas. No necesitábamos que nadie nos exigiese cumplir con aquello, sabíamos lo que debíamos hacer. Y cuidamos de mi madre hasta el final. Entiendo cuando hablas de “soledad infantil”, eso de tener que cuidar cuando deberías ser cuidado…
    Pero cuando te haces mayor y recuerdas aquello, entiendes que la vida te pone pruebas que puedes superar.
    Y aquí se acabó mi disertación de hoy, que me he puesto sensible con tu maravilloso texto y me has hecho recordar…

    Abrazos ya recompuestos y satisfechos, porque la vida te quita, pero también te da 🙂

    • pablogonz Says:

      Vean todos, por favor, la diferencia que hay entre la literatura de gabinete (mi micro) y la de terreno (el comentario de Sara). Yo me quedo con la segunda, sin duda.
      Abrazos de espeluznador espeluznado,
      P

    • Ana Says:

      Vaya, Sara, sin duda una lección de vida. Esa niña que fuiste seguramente te pedirá que sigas saltando a la comba, aún hoy.
      Un abrazo enorme

  19. Iván Teruel Says:

    El dolor del micro creo que viene marcado por el contraste entre dos partes bien diferenciadas. La primera, de tono amable. La segunda, hacia los tres cuartos de la pieza, cuando el narrador o narradora vuelve a casa. A partir de ahí el micro se despeña por un acantilado de dolor. Gran recurso, por otra parte, la sucesión de oraciones de infinitivo, lo que le da un gran vértigo a la lectura. Tenía ganas de comentarle don Pablo. Dele las gracias a Anita Dinamita que lo ha enlazado en el feisbuc.

    Abrazos admirados, por supuesto.

    • pablogonz Says:

      Esto es lo bueno de publicar micros con la posibilidad de que a uno le comenten. Yo no había visto ese cambio de tono pero ahora que lo dices, sí lo percibo. Sobre los infinitivos, resulta que son un poco contradictorios (y vibrantes, como todo lo contradictorio): por un lado son verbos (o sea, depósitos de una acción); por otro lado, esa acción es impersonal (o sea, no se ejecuta). “Correr” es mucho menos activo que “corre”, incluso que “corrió”. Quizás por eso se genera ese vértigo del que hablas. Es como una caída que no termina de producirse nunca.
      Siguiendo tu sugerencia: gracias, doña Anita, por el alterbombo.
      Y un par de abrazos correspondientes para usted, don Iván.
      P
      PD.: Supe por ahí que eres profesor de literatura. Yo tuve uno bastante bueno pero, te lo confieso, me hubiera gustado ser tu alumno.

      • Iván Teruel Says:

        Es curioso Pablo: tú me miras con ojos de adulto. Los ojos de adolescente son más puñeteros. Este año hago primero de Bachillerato (niños de 16 y 17 años) y como tienen ese puntito vanidoso, rebelde e irreverente, pues no te creas que no me cuestionan cosas, que tienen que ver con la metodología. Lo cual, a uno, que todavía le faltan años para curtirse (en enero hará tres que me desempeño), le causa cierta frustración.

        De todas maneras, tus palabras me resultan brutalmente halagadoras.

        Otra tanda de abrazos agradecidos.

      • pablogonz Says:

        En mi familia ha habido muchos maestros. Y todos coincidían en señalar (siendo ya viejos y curtidos) que lo más importante es que los alumnos se sientan queridos. A partir de ahí, todo lo demás.
        Más abrazos,
        P

  20. Cybrghost Says:

    Esa chica es un auténtico héroe.

  21. Puck Says:

    Pablo, me has puesto la piel de gallina. Todo el relato te tiene con el corazón en un puño pero la última frase es un mazazo, no le dejas ni el consuelo de las lágrimas. Puffff. Duele.
    Saludillos

  22. Silvia Says:

    este texto nos lleva a los confines mas oscuros de los tiempos y que se repite inexorablemente, duele saber que la vida tiene algunos caminos oscuros y no podemos esquivar. abrazos patagonicos

  23. Elysa Says:

    Pablito vive poque tiene quien le cuida y quien se ocupa de Pablito sigue adelante porque tiene que cuidarlo. Ese acto de amor lo mantiene. Pero ningún niño debería pasar por esto, ninguno.
    Es fundamental escribir sobre ello, quizás en algún momento ya no haga falta.

    Besitos con esperanza


  24. Si Dios hubiese estado un poco más acertado, nueve meses hubiese establecido como tiempo necesario para el apareamiento reproductivo y apenas unos segundos para el embarazo y jubiloso parto. Tal vez cabría, si así fueran las cosas, un cierto espacio para la reflexión, una cierta “selección natural” que dificultara esa triste cadena de tristezas; esos Pablos y Pablitos con toda su lluvia a cuestas.

    Suerte tenemos de la “Consu” y de lo que la nieve le gusta hacer al sol.

    Un abrazo por ser sólo Pablo y otro por ser tan preciso.

    • pablogonz Says:

      La vida sería muy distinta si fuese como la pintas. Pregunta esencial: ¿te das cuenta de cómo sería el mundo si un artista se convirtiese en Dios? Yo no quiero ni pensarlo.
      Abrazos con la mitad de los pies sobre el precipicio,
      P


  25. Pablo,
    recibí la entrada de hoy en el móvil y no podía comentar.
    Desde entonces he recordado tu micro de hoy una docena de veces. Me ha encantado la niña mamá, que entiende y no entiende, que mira y no mira, que protege y se responsabiliza, tan pequeña y tan mayor.
    Me gustó el título que sugiere bien que está repasando mentalmente o bien que está escribiendo una lista de lo que no puede olvidar (y no he dejado de notar que habla de obligación, no sólo de deber moral).
    Me ha enternecido su intención de que en la casa siga habiendo un niño al margen, que lo deje fuera y lo traiga a casa cuando los adultos duermen.
    Me ha gustado muchísimo y además me ha dejado echa polvo. Un beso algo triste

  26. vittt Says:

    creo que la ficción da voz a aquellos pablitos y no pablitos que la realidad silencia. no es consuelo, pero es algo.

    por como me hurgaste las asaduras, de lo mejor que te he leído, pablo.

    un abrazo

  27. AGUS Says:

    Pablo lo leí ayer y no pude decir nada. Me dejaste mudo. Enhorabuena, exquisito. Me hizo, me hace, temblar.

    Abrazos.

  28. Ximens Says:

    Buen relato en el día contra la violencia doméstica. Se lee inicialmente sin saber que se trata de una niña, pensé que al tener uniforme y cartera era un militar. En fin, el problema es que a quién va dirigido no lee. No deja de ser una metáfora de la sociedad: Mientras los de arriba se dan de tortas, los de abajo trabajan y se cuidan. Buen fin de semana.

    • pablogonz Says:

      Gracias, Ximens. Puedo asegurarte que lo publiqué sin saber que era el día contra la violencia de género. Mi vida está llena de este tipo de casualidades.
      Un fuerte abrazo y buen fin de semana,
      P


  29. Esto me hace pensar en lo inútiles e insensibles que volvemos a nuestros subestimados niños nintendo portatil.

    Con el texto recuerdo el documental mexicano “Los Herederos”, del director Pologovsky. Te lo recomiendo.

  30. Puri Says:

    ¿Cuantos niños supervivientes como este, Pablo? Curioso, yo pensé desde el principio en un niño. Es duro, como la vida de ese niño y ese “dormirme sin llorar” lo hace todavía más duro.


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