AQUÍ ENTRE NOSOTROS/55

1 febrero, 2012

UN CUENTO DE LA LECHE

­–Con lo que me den por esta cántara de leche, me compraré un gallo y seis gallinas. Así podré criar muchos pollos, y venderlos o cambiarlos por una vaca que día a día me proporcionará la leche necesaria para comprar otros grupos de aves. Éstos, a su vez, producirán a ritmo creciente nuevos instrumentos vacunos de expansión que, activados por agresivas mejoras técnicas y oportunas reducciones de personal, me pondrán, en dos o tres ejercicios fiscales, al frente del principal trust agropecuario del país. Supongo que a partir de entonces deberé tener mucho cuidado con las OPAS hostiles y con las falsas acusaciones de dumping. Aunque si sobreviene una crisis financiera y se dispara la prima de riesgo…

–Eh, chiquilla, ¿a cuánto vendes la leche?

–¡¿Qué leche ni qué leches?!

PABLO GONZ

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31 comentarios to “AQUÍ ENTRE NOSOTROS/55”

  1. pablogonz Says:

    Para que tengamos un tranquilo y blanco miércoles.
    Abrazos aún de lejitos,
    PABLO GONZ
    PD.: Hace casi una semana mi cuenta de Facebook fue bloqueada por motivos de seguridad (es verdad, abuso de FB). Intentaré volver pero aún no encuentro la manera.

  2. Paloma Says:

    Los instrumentos vacunos en expansión me han dejado sin palabras…Geniales!!

    Abrazos a pares


  3. Crecer demasiado puede ser un error.
    El arte está en crecer lo necesario.

  4. No Comments Says:

    Lo que siento es que los cuentos de la lechera los han tenido desde hace mucho tiempo por mí. Basta ya. Que paguen ellos su excesivo afán de crecimiento. No sé si me explico Pablo.

    Un saludo indio

    • pablogonz Says:

      Te explicas perfectamente, David: ellos sueñan y nosotros despertamos. A ver si por fin comprendemos entre unos y otros que la codicia no es nada buena.
      Abrazos fuertes,
      P

  5. Ana Says:

    Lo que más me gusta de tu cuento es como va adecuándose la redacción al personaje en que se convierte la dulce lechera. ¡Es la leche! Sin lugar a dudas.
    Un abrazo


  6. Vaya vueltita de tuerca a la fábula. En estos tiempos de capitalismo salvaje el pez grande se come al chico y el más rápido al lento. A saber, es mejor saber volar que correr.

    Un abrazo


  7. Gran dividendo da este micro.

  8. Nicolás Jarque Says:

    Pablo, en esta situación ya no vale la pena ni imaginar, seguro que acechan incluso en esos mundos imaginarios para cobrarte cualquier impuesto. No sé donde vamos a ir a parar, pero el viaje no me está gustando nada.

    Un fuerte abrazo.

    • pablogonz Says:

      Los santones del neoliberalismo confían en la autorregulación de la economía. Yo creo que esa autorregulación es consecuencia de otra anterior: la del sentido común. Se ha vivido en todo el mundo como en una estúpida borrachera de codicia. Ahora nos viene este aviso. Aprendamos, recuperemos el terreno perdido, acomodémonos a un mundo más lento e ineficaz.
      Creo que por ahí sigue el camino.
      Abrazos fuertes,
      P

  9. Elena Casero Says:

    Un cuento de la lechera muy actual.

    ¿de qué leches hablamos?

    Un abrazo

  10. Elysa Says:

    Eso ¿qué leche? Ellos se la beben toda…

    besitos

  11. Celia de Lourdes Sampaio Bueno Says:

    Querido Pablo, me gustó mucho recibir este texto, es muy bueno, besos

  12. Rosa Says:

    Jajajaja gracias Pablo por las risas. Me vienen muy bien.
    Genial revisión del cuento de La Lechera.

    Besos desde el aire 😉

    • pablogonz Says:

      Me siento muy útil cuando hago reír a alguien. Creo que la risa es de los últimos bastiones de nuestra Humanidad: hay que protegerlo contra viento y marea.
      Besos desde el refugio,
      P


  13. ¡Que bueno eres, Don Pablo!

    ¿Que no haría esta dama si partiera desde el PER?

    Un abrazo productivo.

  14. Susana Camps Says:

    Qué niña tan emprendedora y realista, da miedo en qué se han convertido las lecheritas de antaño. En fin, que así nos va…
    Abrazos

  15. vittt Says:

    le he pedido el sombreo al un vecino para poder quitármelo aquí y ahora. el cuento de la lechera es una debilidad.

  16. Nani Says:

    El jueves ha amanecido blanco en mi ciudad, pero no ha sido por la leche, sino por la nevada que ha caído, ¡miosté que leche!
    En cuanto al cuento de la lechera, fabuloso.
    Besicos muchos y blancos.

    • pablogonz Says:

      Qué alegría da abrir la ventana y ver la nieve, ¿verdad? Será por el poder de transformación, ese apego que nos queda a lo mágico, aún, en estos siglos tecnológicos.
      Abrazos de muñeco (de nieve),
      P


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