LA SALIVA DEL TIGRE/90

11 julio, 2012

EL PRESO DE LA CELDA 8

Con esa paciencia típica de los dementes, el preso de la celda número 8 fue juntando trozos de alambre e hizo con ellos un barrote metálico que añadió con disimulo a los que cerraban su ventana. Luego, con otros desechos y mucha más paciencia, agregó nuevos barrotes y un apretado tejido hecho con fibras que recogía en el patio. También subía a su celda piedrecitas que iba pegando a los muros con chicle o con pegamento, incluso con masa de pan. Fue un trabajo tan delicado y constante que nunca, en ninguna de las revisiones técnicas, se descubrió que aquella celda era mucho más angosta y recogida que las demás. Quizás por eso su ocupante fue el único superviviente al incendio que arrasó el edificio una tórrida noche de verano. Lo encontramos envuelto en una manta mojada, murmurando cosas incomprensibles. Parecía feliz. U orgulloso.

PABLO GONZ

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19 comentarios to “LA SALIVA DEL TIGRE/90”

  1. pablogonz Says:

    Con un abrazo de miércoles. Ya queda menos para el viernes, el sábado, el domingo, el lunes, ¿el lunes? Sí, el lunes.
    Besos,
    P

  2. Paloma Says:

    Puede que tuviera una premonición, o que la cerilla que desencadenó el incendio saliese de una caja de su propiedad; no sé, lo que sí que sé es que has escrito una historia de esas que te dejan peensando, y admirando.

    Abrazos, hoy más felices que otros días, desde mi jardín de bolsillo.

    • pablogonz Says:

      Las posibilidades argumentales de un microcuento son como ese cuerpo escondido que conviene no iluminar.
      Millones de abrazos y enhorabuena por tus éxitos,
      P


  3. ¿Preso de miércoles? (Quizá no, sucede que tengo un prejuicio contra los que se salvan destruyendo)
    Micro, extraordinario, para día de fiesta.

    Un fuerte abrazo, Pablo

  4. silvia Says:

    Las pequeñas y simples cosas que un preso pudiera hacer en su celda se magnifican y se convierten en un incentivo para soportar ese estado, se convierte en un proyecto de vida, ese preso creyó tanto en su tarea que pudo sobrevivir a la desgracia. Lo que no sabemos si estaba un poco loco al final… Muy emocionante!

    • pablogonz Says:

      Si emociona, si “mueve hacia afuera”, si sirve para que un lector o lectora salga de sí mismo y se plante frente al mundo, yo estoy contento.
      Un enorme abrazo,
      P

  5. pablodelarua Says:

    Paciencia recompensada, me gustó.

  6. Susana Camps Says:

    “Lo que te enferma te sana y da salud”. Aquí lo has expresado de un modo metafórico y limpio, como una elección. Sí, da mucho que pensar…
    Abrazos

    • pablogonz Says:

      La enfermedad es una de las cosas que Occidente debe desdemonizar. La pregunta que surge es clara: ¿Por qué alguna vez fue demonizada? Creo yo que es porque supone un trabajador menos en el servicio de la máquina. Pasa lo mismo con la tristeza. Pero los seres humanos somos algo más que peones. Conviene recordarlo y, sobre todo, actuar en consecuencia.
      Un gran abrazo, Susana.
      P


  7. “L’extrême limite de la sagesse, voilà ce que le public baptise folie.” dijo Jean Cocteau o séa “El extrema limite de la sabiduria, eso es lo que el pùblico llama la locura”….. Gracias por contarlo con tu talento…abrazos un poco locos!!!!!

    • pablogonz Says:

      Supongo que esa frase sólo puede decirla (con criterio) alguien que efectivamente estaba loco. Supongo yo que Jean Cocteau se contaba entre ellos.
      Así que un abrazo relativamente cuerdo,
      P

  8. Josep Vilaplana Martinez Says:

    Recién llegado de otro lugar que es igual que este desde el que te escribo, pero muy distinto, leo lo tuyo. Improviso sin pensar o, para ser más exacto, de improviso parece que pienso y me da por afirmar: escribir no engorda ni sirve para nada y de ahí le viene que sea algo tan nutritivo y necesario. Artesanía de la duda y el desconcierto, el que escribe es, en el mejor de los casos, carpintero de maderas distintas (nada mejor que sentarse en un relato para descansar un poco). Como es natural, luego están los escritores que utilizan la escritura para escribir y así aplazar un par de meses el olvido (con el Nobel se ha comprobado que pueden llegar a ser de seis a siete años).
    Dicho esto, que no viene a cuento pero que deseaba contarte, paso a rozar levemente el tema sin fondo de la locura. Tu adorable personaje me da que se parece un poco a cualquiera de nosotros, con la única diferencia de que en el incendio sin duda arderemos como suplementos dominicales en chimenea de tiro generoso.

    ¡Si vieras mi celda, querido hermano por parte de padre y madre! Toneladas de migas de pan configurando el barroco más puro y tardío.

    Esperando el perdón, o su primo hermano el olvido, por semejantes despropósitos, esta vez te envío un abrazo todo cenizas.

    • pablogonz Says:

      Mientras nos quede tu talento, encerrado allá, en tus/nuestros altivos valles, que al mundo le den morcillas y salga el sol por Mitrídates. Mando grabar tu comentario en una piedra blanca que enterraré entre las ruinas de Cartago cuando se dé la ocasión. Te informaré, naturalmente.
      Abrazos cesaropapistas,
      P

  9. Cybrghost Says:

    Una duda razonable… jurídica y literariamente.


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