VVAAcastingdevoces

Estimad@s:

Después de algunas semanas de demasiado trabajo, puedo retomar el proyecto “Viejos amigos”. El siguiente paso, como ya os anuncié, es seleccionar a las personas que leerán los textos. De nuevo conviene aclarar que no hay dinero para pagar a nadie, de modo que quienes decidan colaborar, sepan que lo hacen por amor al arte y al otro.

¿Cómo participar en este casting?

1) Se utilizará como texto de prueba el microcuento que aparece más abajo, titulado 21 de abril.

2) La locución se realizará en un ambiente insonorizado (estudio de grabación, sala de radio, etc) y sin fondo sonoro alguno (ni siquiera música).

3) El formato podrá ser sólo uno de estos dos:

Formato WAV – 44.1 Khz – 16 bit

Formato MP3 – mínimo 320 Kbps – 16 bit

El primero de ellos es más pesado que el segundo, por lo que puede presentar problemas a la hora de enviar los archivos por correo electrónico.

4) El casting queda abierto desde este momento y se cerrará el día 31 de octubre de 2013.

5) La dirección del envío del archivo de prueba es: pablogonz68@gmail.com

En fin, este es el desafío. A los que puedan y quieran participar en esta fase del proyecto, les doy desde ya la bienvenida. Coordinaré los esfuerzos de todos y aportaré los propios, tal como hice para [inicio del anuncio] Novela 35 lebensráumica [fin del anuncio].

Un beso a tod@s,

Pablo Gonz

 

“21 DE ABRIL por Pablo Gonz

Al viejo marino borracho y blasfemo, al espantajo de barba hirsuta y ojos sanguíneos, al indecente que mea en las esquinas e insulta a todos, a ese energúmeno monstruoso y salaz, hoy lo vi llegando al cementerio con un ramito de flores. Iba muy serio él. Y se había peinado con gomina.”

Anuncios

MADRID/LA SANGRE–13

19 septiembre, 2013

Vladimir Goicoa nació en un caserío de las afueras de Bilbao, en el seno de una familia acaudalada (de izquierdas). Pertenece a la variedad de los vascos finos de cara, y sería guapo si aquel dentista hijo de puta no le hubiera metido mano en la boca. A causa de una inoportuna intervención, le quedaron a Vladimir los incisivos separados por un espacio tan grande que cuando sonríe se le puede ver la lengua. Su pelo es oscuro, lacio, y cuando le da el sol, se le ven brillos metálicos. Por el contrario, tiene la barba rizada. Suele llevarla recortada y mete el fruto de dichos arreglos en un frasco de cristal que preside el salón de su casa. El origen de esta peculiar costumbre se puede rastrear, según el propio Vladimir, en algunos textos de época clásica, pero habría que comprobarlo. Sobra decir que también colecciona sus uñas (en una cajita de naranjo) y sus mocos, pero estos tesoros no se los muestra sino a los muy íntimos. Por lo demás, Valdimir es una persona normal: rosacruz, bestialista y poeta. Gracias a lo primero, ha logrado un puesto de bibliotecario en un colegio de Getafe. Gracias a lo segundo, no necesita «soportar» a ninguna mujer: le basta con Andrea, su perrita bóxer. Gracias a lo tercero, tiene entretenimiento para los fines de semana. Su último libro se titula Carnaval y está ambientado en Río de Janeiro, ciudad que sólo conoce por folletos. He aquí el primer verso del poema inaugural: «Me cago en la puta que parió a mis padres».