LAVRENTI DIGITAL

2 febrero, 2015

LAVRENTI Y EL SOLDADO HERIDO

Estimad@s:

Desde que salió a la luz mi última obra publicada, Lavrenti y el soldado herido, he logrado repartir entre lectores de todo el mundo más de 600 ejemplares. A partir de hoy, la dejo en descarga gratuita para aquellos que prefieran leer en pantalla.

Un fuerte abrazo a tod@s y gracias por el interés,

PABLO GONZ

Para descargar la novela, podéis pinchar en la portada que aparece en la columna de la derecha (debajo de la biografía) o (más directamente) en este enlace:

https://pablogonz.files.wordpress.com/2015/02/lavrenti-y-el-soldado-herido.pdf

LA HORA DEL SHOWMAN

17 julio, 2014

Hacia un nuevo paradigma de la relación entre autor y lector

Hace algunos años, el mercado del disco se desplomó. Esa sólida cadena de beneficios que unía al músico y al oyente a través de las casas discográficas, las distribuidoras comerciales y las disquerías simplemente se fue al piso. ¿Causa? La popularización de la tecnología digital, capaz de replicar la música sin que la calidad sufriese. El consumidor de discos medio se dijo: «¿para qué voy a pagar por algo que puedo obtener gratis?» Y actuó en consecuencia: se convirtió en un pirata doméstico. Por lo mismo, los discos comenzaron a venderse mal (incluso un desplome tan rotundo lleva su tiempo) y los músicos, para salvarse, se vieron obligados a mover ficha. A día de hoy, despejado ya el polvo que nubló el aire durante la gran debacle discográfica, queda vivo lo siguiente (y hablo en general): músicos que cuelgan su música en internet (para que la gente los conozca) y que luego ofrecen conciertos en vivo (por los que cobran entrada).

Pues bien, entiendo que en el mundo de la literatura, tradicionalmente más añoso, más lento de reflejos, más inerte incluso, las cosas van más despacio. Pero eso no significa que dejen de ir. Antiguamente (hablo de hace diez años), cuando uno tenía la suerte de publicar un libro, se imprimían de 2.000 a 5.000 ejemplares (entonces se utilizaba una técnica de impresión llamada offset, que requiere del uso de planchas muy caras y por tanto exige tiradas grandes). Lógicamente, estas enormes mareas de libros precisaban de anchos canales de desagüe (distribuidores, repartidores, libreros) y del apoyo incondicional de los medios de comunicación típicos. La ceremonia del lanzamiento del libro encontraba su destinatario óptimo en la figura del periodista cultural, artífice de la transmisión de la buena nueva: «Ya está en librerías la última novela de tal autor, que trata de esto y de esto otro.» Como se comprenderá fácilmente, las grandes tiradas exigían también que todos los usufructuarios de la cadena del libro fuesen organizaciones de tamaño considerable: estructuras difíciles de crear y de mantener, seres mastodónticos y longevos que pacían en anchas praderas siempre verdes.

Hasta ahí todo bien pero, de pronto, en el valle de la literatura comenzó a suceder (de nuevo) lo inesperado: el día analógico empezó a acabarse pues la noche digital despuntaba en el horizonte. Durante el largo crepúsculo se fotocopiaron muchos textos. Luego, por obra y gracia de los escáner, los éxitos se empezaron a piratear. Y ahora, ya de noche cerrada, los libros se copian apretando un botón y se mandan por mail sin límite. Estos ebooks, que apenas soportan gastos de producción y que se leen muy cómodamente, poseen la horrorosa (pero no nueva) característica de que se pueden copiar con gran facilidad. Según eso: «¿para qué voy a pagar por algo que puedo obtener gratis?» «Pero –dijo alguien con memoria–, ¿es que vamos a permitir que el libro corra la misma suerte que corrió el disco?» Y la verdad es que esa ya tangible circunstancia no dependía (no depende) de ninguno de los intermediarios que se nutren en la cadena de beneficios autor/lector. Depende con todo rigor de la inconsciencia de la masa (la masa es inconsciente por definición) y de su facilidad (absoluta, en este caso) para obtener lo que necesita. ¿Resultado? Día a día cierran editoriales, distribuidoras, librerías, quioscos, en un mundo donde paradójicamente se escribe y se lee cada vez más. «Nos estamos quedando sin sustento –dicen los autores de verdad, esos seres obcecados e hiperconscientes que escribirían aunque los tiraran a un lago con los pies metidos en cemento–. ¿Qué hacer?» «Y bien –responde un sagaz editor–, inventaremos la impresión digital.» Y así se hizo. Esta novedosa técnica de impresión permitió la elaboración rentable de tiradas muy cortas (incluso de cien ejemplares) y franqueó nuevas rutas para que el agua de las fuentes volviese a llegar a los océanos: los grandes medios de prensa (obsesionados con el drama de su propia destrucción) fueron sustituidos por internet (donde los nuevos editores digitales asumen además la función de los antiguos periodistas de cultura). También son distribuidores de sus propios stocks y en muchos casos libreros postales. Estupendo, pero ¿qué papel se le reserva al autor en ese nuevo panorama sociocultural? Pues el mismo que en su momento se adjudicaron los músicos: dar conciertos (o recitales, si se prefiere). El autor, convertido en actor, ya no se venderá en forma de copias sino como originales múltiples. Facebook será (es) la plaza donde se pregone (pregona) la presentación del libro, acto (actos) al que acudirán (acuden) algunas decenas de lectores interesados, aquellos que ya conozcan (conocen) al autor por medio de «un ebook que me pasó un amigo», «algo suyo que leí en Scribd» o «es que tiene un blog genial».

A una discreta librería de barrio llegan el autor/actor y el editor/distribuidor en un coche pequeño, lleno de cajas, que aparca cerca de la puerta. Ellos bajan las cajas, las meten en la librería, ayudan a colocar las sillas en semicírculo, prueban si funciona el micrófono. Luego reciben a los asistentes y por fin, a la hora señalada, el autor/actor, el nuevo showman, sube al escenario (valgan a la vez el sentido literal y figurado del término) y empieza a jugarse la vida. ¿Qué piensa hacer o decir? ¿Explicará cómo es el libro, qué trataba de transmitir en él, por qué lo escribió? ¿Hablará de sus inicios como escritor, cuando era un niño que leía cómics? ¿Leerá parte de su obra (un capítulo bien escogido) para incentivar a los asistentes a que compren un ejemplar a la salida del acto? ¿Se desnudará? Uno supone que en la variedad está el gusto. Pero también sabe que siempre ha habido y habrá fórmulas de comunicación más o menos exitosas. Desde «obligar a tres amigos a que escuchen un cuento tuyo» hasta «llenar un estadio de fútbol con capacidad para 50.000 personas» hay todo un universo de acciones y reacciones, saberes e ignorares que condicionan y condicionarán eso que se llama el éxito.

PABLO GONZ

caratulavvaadiscoEstimad@s:

Acaba de ver la luz nuestra autodioantología VIEJOS AMIGOS, UNA APROXIMACIÓN LITERARIA AL MUNDO DE LA VEJEZ. Reúne 69 microrrelatos de 47 autores de seis países: Argentina, Chile, Perú, Colombia, México y España, que han puesto su talento desinteresadamente al servicio de los más mayores. Gracias a todos ellos y también a los locutores, a los técnicos, a los futuros lectores/auditores…

Grandes abrazos para tod@s,

PABLO GONZ

Para escuchar o descargar VIEJOS AMIGOS, visita AQUÍ la correspondiente página de Souncloud.

Portada33 narrativas

Querid@s tod@s:

Muy honrado con la publicación de mi Novela 31 en el presente número de la revista Narrativas. Coordina Carlos Manzano, a quien envío desde aquí mi agradecimiento por su trabajo en la difusión de la literatura de base.

La revista se descarga desde aquí.

Un gran abrazo,

PABLO GONZ

 

THE SYSTEM (English version)

30 diciembre, 2013

ThesystemportadaDEFINITIVA GRANDEDownload here

LIBERTAD (pág. 37)

15 noviembre, 2013

A continuación, se puso a contar detalles de la arriesgada captura del pirata, y al terminar, ordenó que se alzase la lona. El terrible pirata Karixpaxpáxtiax apareció entonces ante nuestros ojos, pero la imagen resultó decepcionante. Era un hombre menudo que estaba sentado en un cajón haciendo calceta. Llevaba pantalones de lana blanca, sujetos a los tobillos con ajorcas de plasmón, y un chaleco de cuero gris que dejaba ver sus brazos, aún fuertes. Su cuello era fino, su cara larga, y tenía los ojos encuadrados por un complicado tatuaje que le subía por la frente. En lo alto de la cabeza lucía un crespón de pelo rojo. Pronto comenzaron a oírse las protestas de la gente, y pronto comenzó el presentador a pedir paciencia: «Aún está en fase de adaptación». Pero a la gente aquel pirata no le resultaba nada pirata, así que algunos comenzaron a irse.

Portada Libertad

Estimad@s:

Tengo el gusto de compartir con vosotr@s la versión free e-book de mi novela Libertad, seguramente la más ambiciosa de cuantas he escrito. Cumplo así con darle cauce a esta obra para que continúe llevando sus historias a más y más lectores. Si podéis ayudarme a difundirla, os quedaré muy agradecido.

Un fuerte abrazo,

PABLO GONZ

Libertad se descarga gratuitamente haciendo click aquí.

RESEÑA DE LA NOVELA

Tras una serie de traumáticos episodios, la humanidad enfrenta la peor escisión de su historia: una minoría selecta maneja unos niveles extremos de tecnología, que les permite incluso disfrutar de la inmortalidad. Estos «superiores» viven encerrados tras los infranqueables muros de una serie de ciudades perfectas, protegidos de los «inferiores», seres supuestamente salvajes.

Sobre este ambiente, Libertad dibuja la experiencia de Anto, un funcionario de la Ciudad de Verona que gracias a su único amigo, el irreverente P, emprende un fascinante periplo que le llevará desde su sórdido despacho en el Ministerio de Exterminio hasta enfrentar una cita con la «verdadera y única muerte».

Atrevida alegoría de nuestra sociedad globalizada, Libertad retoma, desde una perspectiva propia, la larga tradición de la socioficción, deudora de la literatura utópica de todos los tiempos. En tal sentido, se puede establecer su parentesco con 1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley y Crónicas Marcianas de Ray Bradbury.